RÉPLICA AL POST DEL BLOG “UNA EDUCACIÓN QUE SOÑAMOS Y PODEMOS CONSTRUIR” DE ENERO 2018

En defensa de mi profesión (o que mentir y manipular está mal)
Un año lleva colgado en este blog de la AMPA el post titulado “La educación que soñamos y que podemos construir” y firmado por Alfredo. Un año durante el que ha quedado expuesto, para quien quisiera leerlo, un sesgado enfoque de la educación que se presta en los colegios y, en concreto el Buenavista I. Sesgado porque usa contra los docentes del CEIP Buenavista I lo visto en unas jornadas educativas y porque presenta a la profesión del maestro dividida y enfrentada entre maestros innovadores al cien por cien (los buenos, según Alfredo) y los maestros carcas y autoritarios al cien por cien también (que son los MALOS, así, con mayúscula). La realidad no va por esa línea, sino por un complejo diálogo y propuestas de síntesis entre Experiencia e Innovación.
PRIMERO: Supone que solo las maestras y maestros que estaban en las jornadas innovadoras ponen a la niña y al niño en centro de su trabajo. Y eso NO es verdad. Para mí, el alumnado, niño a niño y niña a niña, son lo más importante. Y como me ocurre a mí les ocurre a todos los compañeros de mi colegio y a la mayoría inmensa de compañeros que he conocido en casi treinta y cinco años de docencia. Los niños y las niñas son el centro, son los que deben adquirir lo que queremos que adquieran para que sean buenos y competentes ciudadanos. Prejuzgar que solo aquellos docentes que a un opinante le caen bien son los que priorizan al niño, y escribirlo como si fuera un dogma, falsea la realidad. Puede que sea ese el problema del autor de ese post, la visión maniquea de la vida, dividida en buenos y malos. Me parece bien que tenga ese enfoque, pero no que lo aplique a menospreciar a mi profesión: eso no es permisible. Y, para más daño, anima a las familias del colegio a colaborar con los profesores que hacen lo que él cree que hacen dejando de lado a los demás. Menos mal que a ninguna madre ni padre se le ocurre no colaborar con la maestra o maestro de sus hijos.
SEGUNDO: Supone, en un alarde de pseudo-conocimiento , que solo lo innovador es bueno y que métodos que llevan décadas practicándose son siempre dañinos. Y eso es otra falsedad nacida del desconocimiento, sí, ese que lleva a despreciar lo que no se sabe. La visión maniquea de las cosas arrastra a sustituir el verdadero conocimiento por eslóganes de batalla. El resultado es el que es: unas jornadas educativas convertidas, con el teclado de un no docente, en arma arrojadiza contra docentes. La maestra y el maestro que lleva ya más de ocho o diez años en la profesión sabe que las corrientes educativas, las propuestas nuevas y los métodos más antiguos forman un todo indispensable en su profesión. Lo que hace desde el más innovador a la más conservadora es una síntesis de lo que aprende, y lo aplica de manera PERSONAL a sus alumnas y alumnos. Y hay que recordar que, hasta el método más innovador necesita ORDEN, planificación y que el alumnado desarrolle destrezas con, insisto, ORDEN. Nadie es totalmente innovador ni totalmente retro. Y es en esa síntesis personal donde cada docente encuentra su mejor versión, la que pone en el centro de su trabajo a las niñas y a los niños. Por tanto, menos maniqueísmos, por favor.
TERCERO: Abundando en ese tema de la innovación educativa le sugiero, si quiere honestamente informarse, más lecturas. Le aporto una muy ajustada a lo que le nos trae aquí. Es de José Antonio Marina que, como profundo conocedor de la educación, afirma en uno de sus artículos: “Sin embargo, es cierto que necesitamos una pedagogía de más calidad, basada en evidencias y no ideologizada. Necesitamos una estricta evaluación educativa de lo que hacemos en las aulas. En este momento, se expande por ellas una epidemia de ‘innovacioncitis’. No toda novedad es válida, sino solo aquella que hace que los alumnos aprendan más. Estamos sometidos a modas fragmentadas y mal digeridas. Y en este panorama han tenido especial influencia los ‘psicólogos de la educación”.
CUARTO: en el artículo de Alfredo se desprecia a los Claustros de profesores como tales, acusándoles de imponer imaginadas “zonas de confort” que, en la fantasía del autor de ese post, son tiránicas e impositivas. Aquí el autor desconoce o menosprecia la organización del sistema educativo: democrático (para garantizar que la sociedad defina lo que quiere en educación) y altamente profesional (para mejorar en ello día a día). Los claustros no tiranizan y decir lo contrario es mentir. Los claustros apoyan al más innovador y también al que tiene métodos de calidad de hace muchos años. Gracias a los claustros cada docente aprende y enseña, apoya y es apoyado.
En definitiva, defiendo la actividad ILUSIONANTE, HONESTA Y EFICAZ de mis compañeras y compañeros, estén o no enganchados a esta o a otra moda educativa. Y repruebo rotundamente los menosprecios más o menos velados que el autor lanzó en su desafortunado post.
Joaquín Santiago Rubio, maestro del CEIP Buenavista I.

2 Respuestas

  1. Alfredo González Arango dice:

    “Es inútil toda polémica si no hay esperanza de que resulte provechosa” (Juan Luis Vives)

    Los años y la experiencia nos enseñan a la mayoría a no perder el tiempo en polémicas estériles. También a distinguir entre argumentos razonados y ordenados y la pura descalificación. Por eso la primera frase del escrito de Joaquín, con las palabras “mentir” y “manipular” sin argumentación o prueba alguna en el resto de su relato, es toda una declaración de intenciones. Cuando leo “En defensa de mi profesión” comprendo también que es inútil entrar a descifrar la retórica difusa de quien no ha entendido ni una sola palabra de lo que presume rebatir.

    El artículo que ha motivado todo esto se publicó hace un año en este mismo blog http://ampa.buenavistauno.org/la-educacion-que-sonamos-y-que-podemos-construir/ y no es más que el resumen de unas jornadas sobre educación organizadas por y para docentes, en las que participé. En estas jornadas con maestros y maestras aprendí dos cosas: Que la innovación no está reñida con la escuela de toda la vida. Que hay trabajo en la vanguardia y también en la retaguardia. Pero que debemos ser creativos, evolucionar y aspirar a lo mejor. Y debemos colaborar, hacer colmena, hacer trabajo como las abejas. Y me gustó ese enfoque de comunidad, en el que las familias tenemos hueco y somos también una parte importante. En las jornadas se contó el cuento de las abejas, las hormigas y la cigarra. Y yo opté por las abejas porque saben trabajar en equipo y producen miel. Y respeto mucho a las hormigas, porque sé que saben colocarse muy bien en fila (ORDEN, ORDEN, ORDEN) y son grandes trabajadoras… pero no producen miel. Y las cigarras… para qué contaros: Que sigan con su canto que seguro siempre habrá quien las escuche. Lo dejo aquí. Sigo inspirado por la frase inicial de Vives. Recomiendo ver el vídeo de Fernando Trujillo que está en mi relato de las jornadas para ahondar más en estas ideas.

    Y como segunda cuestión y quizá la más importante: Siento un profundo respeto por los maestros y maestras y por su profesión. Soy de la opinión de que nuestra sociedad sería más justa y avanzada si los docentes y educadores tuvieran un mayor reconocimiento y prestigio social. Y siento especial cariño por los profes del CEIP Buenavista 1, porque son una parte muy importante de la educación de mi niña y de mi niño. Sin ir más lejos, la labor de unos cuantos profes me permite estar escribiendo estos párrafos en los que se refleja mi opinión de manera precisa y sin ambages, guste más o guste menos, con corrección y respeto. Porque la escuela te enseña a esto y a mucho más. La escuela forma ciudadanos críticos. Ésa es la carga “ideológica” de mi artículo: Una escuela que además de conocimientos, enseñe a pensar. La palabra entonces no es ideología, sino filosofía.

    Considero además que familias debemos colaborar “a tope con el cole” y hablar, hablar, hablar con nuestras tutoras porque tenemos un interés común, la educación de nuestros pequeños. El diálogo es y ha de seguir siendo diario y permanente con nuestros profes.

    Tal y como dije renuncio a enredarme en la retórica plagada de falsos juicios y muchos prejuicios del relato de Joaquín. Pero ello no me impide valorar como muy grave la intención subyacente del escrito, que además de alimentar el ego de la cigarra y sin entender nada de la crónica realizada el año pasado, ¡el año pasado!, trata de enfrentar a un padre con los profes de su colegio: Que no, que los profes no se dividen entre BUENOS o MALOS. Ni pienso así, ni así lo he escrito. Sencillamente estaba utilizando la ponencia de César Poyatos (ver el vídeo de las jornadas), cuando se refiere a “El héroe de las mil caras” de Joseph Cambell. Por cierto que para César (y para mí también) el mal y los malos eran y le transcribo: “Nosotros [refiriéndose a los docentes] en el aula los tenemos [refiriéndose a los malos]: Un currículo inabarcable, los recortes, la ratio, falta de medios…”. Es evidente que no es lo mismo oír que escuchar, como tampoco es lo mismo saber leer que entender lo que se lee.

    Lo que sí se puede poner en mi boca es lo que ya he manifestado de manera argumentada en el seno de la Ampa y expresado directamente a las personas concernidas: Me preocupa la evolución de un cole que en los últimos años ha cambiado y se parece cada vez menos a la escuela que elegimos para nuestros niños.

    Y también lo que se puede poner en mi boca, porque ha salido de ella, es mi valoración negativa de la etapa de Joaquín como director. Subrayo la palabra director porque mi crítica siempre se ha centrado exclusivamente en su gestión del centro y de la convivencia dentro del mismo, y no la hago extensiva ni a su docencia, ni a su valor profesional en el aula, que desconozco.

    Hace un año escribí: “Cuando veáis los vídeos del evento, sacaréis vuestra propias conclusiones”.

    Cierro mi única aportación a esta polémica inútil con la misma frase: Ved los vídeos y sacad vuestra s propias conclusiones.

    Alfredo González Arango
    Padre de dos niños del BV1

  2. Joaquín dice:

    En fin, Alfredo, se le puede aplicar el dicho: “ dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Respuesta la suya llena de excusas difusas de por qué descarga usted su rabia, sí, su RABIA, contra los maestros y maestras que hacemos nuestro trabajo fructífero día a día. Lamentable uso, igualmente, el que hace de las metáforas animales (no le gustan las hormigas -los malos- y sí las abejas -los buenos-) para hablar de lo que ignora. Enorme pobreza ideas y profusión de prejuicios y de formulitas acríticas, según veo. Y sí, con los comentarios a aquellos sus videos, HA ATACADO usted a mi profesión, en modo “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid”. A ver si es que se cree usted con derecho especial a que sus fantasìas pasen sin réplica aquí o donde le parezca. Va a ser que no.

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